viernes, marzo 10, 2006
Perdón, no podía escribir, estaba en las calles...
Y si, se que pasó un tiempito sin poner nada en la pagina.
Pasa que en mi camino al cyber (ese que me hace precio de amigo pero queda lejitos) me encontré con un grupo de gente. Resulta que esta gente estaba reclamando frente a la legislatura en contra del tarifazo de Suez - Aguas Cordobesas. Y me quedé, hablé con los vecinos, nos auto-organizamos y me fui a pegar carteles convocando a la marcha que hoy es por el agua, pero no se olvidan de los 20 pesitos de la luz que aumento "sólo por 12 años" para el fondo de incendios, la suba de las pilchas y la comida. En la pegatina había un pibe, no mas de 16 años, que me dijo que con los chicos del cole estaban armando una movida por el tema del cospelazo (Juez se tomó vacaciones para todo, menos para ponernos el cospel a 1.20) y querían armar una coordinadora de secundarios para exigir la bajada del precio y el "boleto estudiantil". Yo le conté que cuando tenía su edad con compañeros del cole también habíamos armado una coordinadora secundaria, allá en mi pueblo por la Ley Federal de Educación.
Y me puse a pensar, que era de la vida de esos compañeros. Un grupo se quedó en el pueblo, allá en el sur. Y hacía unos días habían hecho marchas, asambleas y piquetes reclamando lo que les correspondía, la quita del impuesto a las ganancias de sus sueldos "de zona desfavorable", por el pase al gremio que les correspondía y por la explotación responsable de los recursos naturales. Sí, eran petroleros. Se movilizan y organizan, pero la policía reprimió y reprime (la persecución, la militarización de sus puestos de trabajo y los apremios ilegales también es represión). Y lo del cana muerto, Sagayo, que podemos decir, por una vez, la sangre no la pusimos nosotros. Y ahí estaban los chicos, la siguen peleando y lo seguirán haciendo, porque los derechos no se piden, se conquistan. Como los petroleros en el sur, los docentes en todo el país, reclaman, así como lo hacen los despedidos de la fábrica VW o los trabajadores de Cargo - Renault.
Pero volvamos a la camada egresada allá por el 99. Otro grupito nos vinimos "al norte" a buscar nuestro título universitario, y por esas cosas de la vida, hoy laburamos en un call center, y también reclamamos lo que es nuestro, el encuadramiento sindical, bajo el convenio telefónico, por mejoras en los salarios y las condiciones de trabajo, por representación sindical, por la reducciones de las jornadas de trabajo (por ser insalubre) y el aumento del tiempo de descanso. Todavía no nos podemos movilizar, pero guarda que se viene porque "Cuando todo se pone jodido, es cuando hay que poner".
Y bueno, ya faltaba poco para llegar al cyber, había que cruzar una plaza nomás. Pero era la San Martín, y ahí había mujeres reunidas, diciendo que el día de la mujer no se festeja, se conmemora, porque es el día de una masacre de mujeres obreras, que nos recuerdan que por su condición de mujeres sufren la doble opresión, la del hombre y la del patrón. Y me quede otro rato, hablé con ellas, más que nada las escuché, y escuche un poco de música y me fui.
Para cuando llegue al cyber estaba cerrado, ya era tarde. Aunque después de reflexionar sobre lo que había visto y escuchado, no era tarde, era temprano, esto recién empieza...
Pasa que en mi camino al cyber (ese que me hace precio de amigo pero queda lejitos) me encontré con un grupo de gente. Resulta que esta gente estaba reclamando frente a la legislatura en contra del tarifazo de Suez - Aguas Cordobesas. Y me quedé, hablé con los vecinos, nos auto-organizamos y me fui a pegar carteles convocando a la marcha que hoy es por el agua, pero no se olvidan de los 20 pesitos de la luz que aumento "sólo por 12 años" para el fondo de incendios, la suba de las pilchas y la comida. En la pegatina había un pibe, no mas de 16 años, que me dijo que con los chicos del cole estaban armando una movida por el tema del cospelazo (Juez se tomó vacaciones para todo, menos para ponernos el cospel a 1.20) y querían armar una coordinadora de secundarios para exigir la bajada del precio y el "boleto estudiantil". Yo le conté que cuando tenía su edad con compañeros del cole también habíamos armado una coordinadora secundaria, allá en mi pueblo por la Ley Federal de Educación.
Y me puse a pensar, que era de la vida de esos compañeros. Un grupo se quedó en el pueblo, allá en el sur. Y hacía unos días habían hecho marchas, asambleas y piquetes reclamando lo que les correspondía, la quita del impuesto a las ganancias de sus sueldos "de zona desfavorable", por el pase al gremio que les correspondía y por la explotación responsable de los recursos naturales. Sí, eran petroleros. Se movilizan y organizan, pero la policía reprimió y reprime (la persecución, la militarización de sus puestos de trabajo y los apremios ilegales también es represión). Y lo del cana muerto, Sagayo, que podemos decir, por una vez, la sangre no la pusimos nosotros. Y ahí estaban los chicos, la siguen peleando y lo seguirán haciendo, porque los derechos no se piden, se conquistan. Como los petroleros en el sur, los docentes en todo el país, reclaman, así como lo hacen los despedidos de la fábrica VW o los trabajadores de Cargo - Renault.
Pero volvamos a la camada egresada allá por el 99. Otro grupito nos vinimos "al norte" a buscar nuestro título universitario, y por esas cosas de la vida, hoy laburamos en un call center, y también reclamamos lo que es nuestro, el encuadramiento sindical, bajo el convenio telefónico, por mejoras en los salarios y las condiciones de trabajo, por representación sindical, por la reducciones de las jornadas de trabajo (por ser insalubre) y el aumento del tiempo de descanso. Todavía no nos podemos movilizar, pero guarda que se viene porque "Cuando todo se pone jodido, es cuando hay que poner".
Y bueno, ya faltaba poco para llegar al cyber, había que cruzar una plaza nomás. Pero era la San Martín, y ahí había mujeres reunidas, diciendo que el día de la mujer no se festeja, se conmemora, porque es el día de una masacre de mujeres obreras, que nos recuerdan que por su condición de mujeres sufren la doble opresión, la del hombre y la del patrón. Y me quede otro rato, hablé con ellas, más que nada las escuché, y escuche un poco de música y me fui.
Para cuando llegue al cyber estaba cerrado, ya era tarde. Aunque después de reflexionar sobre lo que había visto y escuchado, no era tarde, era temprano, esto recién empieza...
Todosyyono.
miércoles, agosto 31, 2005
miércoles, agosto 24, 2005
Insistencia
En Córdoba sonó el despertador. De pronto la calle es el espacio público por excelencia. La calle es el lugar donde la gente vive, opina, piensa, sueña y lucha. La calle dejó de ser sólo el lugar de los sin techo. La calle es EL lugar.
Desde hace aproximadamente un mes, la Córdoba del cordobaza, de los grandes hitos de la lucha de clase, volvió a vivir, y volvió con todas sus fuerzas. El jueves pasado los universitarios protagonizamos la marcha más grande desde la vuelta de la democracia. Veinticinco mil universitarios ganamos las calles. Pero también las venimos ganando con radios abiertas, clases públicas, obras de teatro, recitales. También los piqueteros decidieron que la calle iba a ser su hogar por una semana, porque el hambre no da para más y con ciento cincuenta pesos... qué se puede acotar. Y los jubilados hoy estaban marchando porque pedían morir con dignidad, de pie, como un árbol, rezaban sus bolantes. Y los trabajadores docentes hace unas semanas. Y los trabajadores despedidos de Cargo (tercerizada de VW) se unen a los estudiantes y estamos luchando juntos por su reincorporación y nuestra (de todos) educación. Y el movimiento de mujeres, también con radios abiertas, porque las pibas se siguen muriendo en los barrios por abortos clandestinos. Y los vecinos autoconvocados pidiendo poder trabajar de “naranjitas”. Y gente común y corriente que se unen con sus vecinos para sacar bolantes preguntando donde quedaron las cacerolas y dicen que están hartos de tanto atropello por parte del poder. Y tanto “y” que queda mal redactado de la insistencia. Pero es la insistencia de la injusticia que todos los días sufrimos. Bien o mal redactado me da igual. Es la insistencia de los que dijimos basta, y eso me alegra, sin ningún giro idiomático ni reglas semánticas.
El desafío: unir las luchas. El desafío: ganar.
El método: asambleas, democracia de base. El método: luchar.
La calle es nuestra, sólo nos falta tomar el cielo por asalto.
Desde hace aproximadamente un mes, la Córdoba del cordobaza, de los grandes hitos de la lucha de clase, volvió a vivir, y volvió con todas sus fuerzas. El jueves pasado los universitarios protagonizamos la marcha más grande desde la vuelta de la democracia. Veinticinco mil universitarios ganamos las calles. Pero también las venimos ganando con radios abiertas, clases públicas, obras de teatro, recitales. También los piqueteros decidieron que la calle iba a ser su hogar por una semana, porque el hambre no da para más y con ciento cincuenta pesos... qué se puede acotar. Y los jubilados hoy estaban marchando porque pedían morir con dignidad, de pie, como un árbol, rezaban sus bolantes. Y los trabajadores docentes hace unas semanas. Y los trabajadores despedidos de Cargo (tercerizada de VW) se unen a los estudiantes y estamos luchando juntos por su reincorporación y nuestra (de todos) educación. Y el movimiento de mujeres, también con radios abiertas, porque las pibas se siguen muriendo en los barrios por abortos clandestinos. Y los vecinos autoconvocados pidiendo poder trabajar de “naranjitas”. Y gente común y corriente que se unen con sus vecinos para sacar bolantes preguntando donde quedaron las cacerolas y dicen que están hartos de tanto atropello por parte del poder. Y tanto “y” que queda mal redactado de la insistencia. Pero es la insistencia de la injusticia que todos los días sufrimos. Bien o mal redactado me da igual. Es la insistencia de los que dijimos basta, y eso me alegra, sin ningún giro idiomático ni reglas semánticas.
El desafío: unir las luchas. El desafío: ganar.
El método: asambleas, democracia de base. El método: luchar.
La calle es nuestra, sólo nos falta tomar el cielo por asalto.
sábado, agosto 20, 2005
Multitudinaria marcha en Córdoba por la educación pública y gratuita:
Triplicación del presupuesto universitario, salarios docentes dignos y anulacion de la Ley de Educacion Superior (LES).
(18/08/05)

(18/08/05)

lunes, julio 25, 2005
Vergüenza
¿Por qué no le traes un café con leche? Pensar que eso era todo. Seis años de abogacía, decenas, centenas de libros, desde Freud a Marx, pero todo era decir ¿por qué no le traes un café con leche? Y yo con mi currículo de libros leídos, mi marasmo de leyes y otras estupideces anexas, hubiera hecho un discurso impecable. Muy social. Muy adornado. Muy clasista, claro que si. Con giros idiomáticos e ironías finas de las que quizá, solo yo me hubiera percatado. Y hubiera insultado. Sí señor, sí que lo hubiera insultado al cana hijo de puta ese. Y hubiera hecho todo lo que un chico como yo, comprometido con la lucha social, hubiera hecho cuando ve a un cana sacudir bruscamente a una piba durmiendo en la calle con su bebe. Sin embargo él dijo “¿Qué hacés? ¿Por qué no le traes un café con leche en lugar de sacudirla?”. Eso fue todo. Y volvés a darte cuenta, de lo muy estúpido que sos, con tu cama calentita todos los días y tu café con leche asegurado. Juro, da vergüenza.
martes, julio 19, 2005
Si le das más poder al poder... ya sabés lo que pasa
¿Por qué los partidos revolucionarios se presentan a elecciones? ¿Acaso los partidos de izquierda revolucionaria creen que es posible cambiar el sistema participando en las elecciones que el mismo sistema capitalista permite? ¿Son tan ilusos? Habrá algunos que sí, habrá otros que no. Pero los partidos que son verdaderamente de izquierda, ¿deben presentarse a elecciones? Bueno, en condiciones normales sí. La razón es muy sencilla. Los partidos burgueses (peronismo, radicalismo, ARI, Macri-Lopez Murphi-Sobich, el Partido Socialista), son partidos que tienen la posibilidad económica, y contactos para hacer publicidades hasta en la sopa, dar su opinión (que es siempre la misma: estafar al pueblo) por todos lados, todo el tiempo. Al contrario los partidos de izquierda revolucionaria tienen vedada esa posibilidad, ya que dejando de lado sus diarios partidarios, los pocos medios que ellos pueden solventar por sus propios recursos, sus páginas de internet y algún que otro sitio que les abra sus puertas, ellos no pueden exponer sus ideas a las grandes masas. Entonces las elecciones son un escenario fabuloso para hacer escuchar sus ideas, aunque sea mínimamente (es imposible competir con los partidos patronales), ya que la gente está mas atenta a lo que dicen los distintos candidatos para ver a quien vota. Además, si luego existe la posibilidad de que algún candidato de la izquierda entre en el nefasto parlamento, al menos existirá una voz obrera en el mismo, pero no para hablarle a esos corruptos que no representan a nadie, sino para hablarle al pueblo.
En este marco, consideramos necesario de que la izquierda revolucionaria se presente a elecciones, y no porque se crea que desde este ámbito se puede cambiar nada. Así es que desde armar (a pesar que ninguno de los que lo integran milite en ningún partido) saludamos el frente de izquierda y los trabajadores que realizaron el PTS y el MAS en ciudad y provincia de Buenos Aires, ya que nos parece un avance, y muestra madurez política, que dos partidos de la clase trabajadora se unan en un frente, dejando de lado sus diferencias, para llevar como candidatos a trabajadores que han encabezado luchas en este último tiempo. Este es un frente que, mas allá de ser partidario, nosotros lo entendemos como la manifestación de un frente que se viene expresando en las bases, como se vio claramente en el segundo encuentro de universitarios combativos. Sin embargo, creemos que este frente tiene que abrirse también a los sindicatos combativos, centros, campesinos, comunidades aborígenes, agrupaciones piqueteras e independientes que están en lucha por un gobierno del pueblo. El frente PTS-MAS se diferencia del que hacen otros partidos que se dicen de izquierda como el MST, que se une con partidos que históricamente han traicionado la lucha de los trabajadores como el Partido Comunista (ya hablamos en otra oportunidad de su nefasta historia y presente) o llevando como candidatos a Cafiero (que viene del ARI), en lugar de dar ese espacio a un trabajador.
Porque desde armar apoyamos cualquier reagrupamiento que sea progresivo para la lucha real del pueblo oprimido, saludamos esta iniciativa y esperamos aportar nuestro granito de arena a la lucha por lograr la independencia política de los trabajadores, desempleados, campesinos, estudiantes y pueblo en general. Bregamos por dejar de confiar siempre en los mismos que nos hundieron y comen el pan que el pueblo gana. Nuestro abrazo fraternal desde acá, a todas las voces rebeldes que se unen para hacerse escuchar.
En este marco, consideramos necesario de que la izquierda revolucionaria se presente a elecciones, y no porque se crea que desde este ámbito se puede cambiar nada. Así es que desde armar (a pesar que ninguno de los que lo integran milite en ningún partido) saludamos el frente de izquierda y los trabajadores que realizaron el PTS y el MAS en ciudad y provincia de Buenos Aires, ya que nos parece un avance, y muestra madurez política, que dos partidos de la clase trabajadora se unan en un frente, dejando de lado sus diferencias, para llevar como candidatos a trabajadores que han encabezado luchas en este último tiempo. Este es un frente que, mas allá de ser partidario, nosotros lo entendemos como la manifestación de un frente que se viene expresando en las bases, como se vio claramente en el segundo encuentro de universitarios combativos. Sin embargo, creemos que este frente tiene que abrirse también a los sindicatos combativos, centros, campesinos, comunidades aborígenes, agrupaciones piqueteras e independientes que están en lucha por un gobierno del pueblo. El frente PTS-MAS se diferencia del que hacen otros partidos que se dicen de izquierda como el MST, que se une con partidos que históricamente han traicionado la lucha de los trabajadores como el Partido Comunista (ya hablamos en otra oportunidad de su nefasta historia y presente) o llevando como candidatos a Cafiero (que viene del ARI), en lugar de dar ese espacio a un trabajador.
Porque desde armar apoyamos cualquier reagrupamiento que sea progresivo para la lucha real del pueblo oprimido, saludamos esta iniciativa y esperamos aportar nuestro granito de arena a la lucha por lograr la independencia política de los trabajadores, desempleados, campesinos, estudiantes y pueblo en general. Bregamos por dejar de confiar siempre en los mismos que nos hundieron y comen el pan que el pueblo gana. Nuestro abrazo fraternal desde acá, a todas las voces rebeldes que se unen para hacerse escuchar.
martes, julio 12, 2005
Vecinos autoconvocados de Córdoba: “Nosotros luchamos por la revolución”
Llegué, me atiende Ramón, y me explica que él es quien cuida ahí en el centro de vecinos autoconvocados de Alta Córdoba. “Vas a tener que esperar un poco, porque los chicos recién llegan de una actividad en la municipalidad y les estamos dando de comer para reponer fuerza así pueden luchar mejor” me dice mientras se sonríe tímidamente. “Si vos querés, disculpe, si usted quiere, se puede sentar a esperar”. Es un garage, que quizá en algún tiempo fue taller. Es muy frío. El día está muy frío. Hay hileras de sillas a los lados. Se ven varios afiches de HIJOS, algunos de Chávez, un afiche amarillo que en fibrón explica por qué San Martín quería liberar al país del imperialismo y resaltaba que su lucha era popular, un poster (infaltable) del Che, y sobre un tablón que hace de mesa un montón de afiches que dice “FUERA AGUAS CORDOBESAS”. Esa es la campaña en que están volcados, entre otras muchas cosas, los vecinos. Después me explicarían mas en detalle, que agua cordobesas (que de cordobesas no tienen nada, vale aclarar, y que como casi todo en este país está privatizada y en manos extranjeras) si no pagabas los $5 por dos meses seguidos te corta el agua. Me mostraron una “monedita” (como ellos le dicen) que tiene un agujerito. “Esto te lo ponen en la canilla y dejan que gotee para que puedas juntar 50 litros de agua por día. Para una familia de seis eso es criminal. Imaginate si hay un enfermo en la familia.” me diría después Horacio.
Al rato llega el primero de los “chicos”. Norma (57 años). “Me tocó hablar a mí” dice mientras se ríe. Nos explica que con quienes pensábamos hablar estaban en una reunión en el concejo (se refiere al concejo donde se juntas todos los movimientos de base de Córdoba). En pocas líneas. Norma está desempleada, y se justifica diciendo que se cansó de buscar trabajo y que se le rieran cuando decía la edad. Hace 7 años dejó de buscar un trabajo que no había. Antes trabajaba para “una empresa que hacía esas cosas que Telecom. (refiriéndose a ENTEL) antes no hacía. Después vino la tecnología y todo lo de los circuitos directos entre comercios, y eso lo hace la misma empresa, entonces la empresa cerró y se fue a Bolivia”. Ahora hace artesanías. “Igual con eso no alcanza, ¿viste?”. Dice desde detrás de sus anteojos muy viejos de marco marrón jaspeado. “Tenemos para la comida, pero uno estaba acostumbrado a sus lujos. Yo antes podía comprarme ropa cada tanto o comprarle un juguetito una vez por semana a mi hijo. Ahora ni podemos pagar las cuentas”. Ella estudió tres años, “catorce materias”, de la carrera de letras modernas, pero aclara que para los números es un desastre. “Mirá, yo trabajaba 4 horitas en un comercio y después a la tarde cuidaba chicos, entonces podía estudiar bárbaro. Pero después uno entra en los horarios de comercio y ya trabaja todo el día, y vas dejando una materia, y después otra y cuando te das cuenta ya no podés estudiar porque cada día trabajás más y más horas”. Me cuenta que ella nunca antes había militado, “ni siquiera en la facultad”, aclara, “pero acá estoy desde el 98”. “Básicamente nosotros peleamos por la vivienda como un derecho” y luego de un silencio agrega “por la vivienda y el trabajo, porque nosotros queremos trabajar, no queremos los planes”. Después me cuenta de su organización y me aclara “acá todo se decide horizontalmente, acá nadie manda, se vota, si la mayoría levanta la mano, se hace, si no, no”. Después se emociona cuando me cuenta que tienen una escuela de oficios “les enseñamos carpintería, albañilería y derechos. Es importante conocer nuestros derechos, y luchar por ellos. Ese es un problema, nadie conoce sus derechos”. Cuando le pregunto si ellos tienen algún enemigo: “Sí, el Estado… el Estado y los martilleros que nos quieren rematar las casas… nosotros fuimos a hablar con ellos, pero no nos escucharon... ¿qué se puede esperar de gente que no te escucha? Son buitres”.
Horacio es de Catamarca, se vino a los 16 años del campo “éramos distintos antes, no como los chicos de ahora que están todo el día en el ciber, nosotros cortábamos leña, arriábamos el ganado, de todo hacíamos” y sonríe, con una sonrisa amplia y honesta a la que le faltan algunos dientes. Cuando llegó, trabajó en la construcción, y todavía lo hace, a la par de trabajar en la cooperativa del centro vecinal como “naranjita”. “A la tarde trabajo de naranjita, y a la mañana hago trabajo en la construcción, cuando hay algo... es que sino no alcanza”. Él sí había militado, “yo milité en el PST, no sé si lo conocés, claro, sí, estaba Nahuel Moreno, el petiso Paez acá en el SITRAC-SITRAM. Era en la época que estaba Atilio López. Pero después los meten presos a todos, y a la mayoría los fusilan. A Tosco como era muy popular lo sacan, porque el pueblo lo saca. Entonces ellos dicen “ta bién, te sacamos” pero afuera le pegan un tiro y chau”. Después militó en el MAS. También intentó mover a la burocracia de la UOCRA en su tiempo, “pero son todos unos mafiosos, esos”. Y desde el 96 está en el centro vecinal. “Nosotros luchamos por la revolución” me dice mientras me mira de reojo y me pregunta si sé que es la revolución, “mirá –toma un cassette que estaba al lado de la grabadora- ves esta cinta, esta cinta duraría diez veces más si se revolucionara, porque todo sería mejor, porque revolucionarias las herramientas, y los hombres somos las herramientas... todo sería mejor” me dice tranquilo y se queda en silencio como pensando que más agregar, y cuando parecía que no tenía mas que decir agrega “nosotros acá tenemos claro que queremos la revolución, pero no hay ningún partido, son todos muy sectarios. Mirá, una vez vino Izquierda Unida a apoyarnos y marchamos juntos. Pero ahí se notó las diferencias. Nosotros con nuestra banderita y todos los compañeros, ese día no estábamos todos, asi que ponele que éramos 150. Ellos con sus dirigentes que les decían para acá, para allá y los llevaban lejos nuestro. Nunca nos mezclamos. Cuando llegamos a la plaza Velez Sarfield, sus dirigentes separaban a su gente de nosotros, entonces yo me enojé y les grité ¡¿tenemos piojos nosotros?! ¿tenemos piojos? le grite” y se ríe como si fuera la mayor travesura del mundo, “seguro se enojaron” y vuelve a reírse mucho. “Ah, –recuerda- y una vez también vino el Polo Obrero y también con cordones y su “salitas” adelante... son muy sectarios todos, por eso no hay partido”. Me cuenta que él está bien, “yo como todos los días. Pero no me alimento, eh. Es que al medio día como un sandwichito en la calle. Es que si entrás a un bar se te va el trabajo del día, mínimo cinco pesos te sale. Y a la noche como papa con arroz, arroz con papa, papa con arroz” y se ríe despatarradamente, después se pone mas serio y agrega “es que te llenás y decís, que rico, fideos, hasta con manteca los hice, pero estas así lleno, pero no alimentado. ¿Sabés como me gustaría comerme un bife con huevo? bah! yo no, la familia entera, pero no un bife así grandote, uno normal nomás”.
Apagamos el grabador y nos quedamos charlando un rato de política, de cañerías, del frío. Nos damos las manos y me voy pensando que nunca había escuchado tanto la frase “es que no alcanza” en mi vida. Pocas veces había visto el hambre hablar tan sincera y abiertamente. Hoy más que nunca vuelvo a mi casa convencido de que con la revolución todo va a ser mejor, como me dijo Horacio. Todo. O al menos el hambre, y que para ellos ya es todo.
Al rato llega el primero de los “chicos”. Norma (57 años). “Me tocó hablar a mí” dice mientras se ríe. Nos explica que con quienes pensábamos hablar estaban en una reunión en el concejo (se refiere al concejo donde se juntas todos los movimientos de base de Córdoba). En pocas líneas. Norma está desempleada, y se justifica diciendo que se cansó de buscar trabajo y que se le rieran cuando decía la edad. Hace 7 años dejó de buscar un trabajo que no había. Antes trabajaba para “una empresa que hacía esas cosas que Telecom. (refiriéndose a ENTEL) antes no hacía. Después vino la tecnología y todo lo de los circuitos directos entre comercios, y eso lo hace la misma empresa, entonces la empresa cerró y se fue a Bolivia”. Ahora hace artesanías. “Igual con eso no alcanza, ¿viste?”. Dice desde detrás de sus anteojos muy viejos de marco marrón jaspeado. “Tenemos para la comida, pero uno estaba acostumbrado a sus lujos. Yo antes podía comprarme ropa cada tanto o comprarle un juguetito una vez por semana a mi hijo. Ahora ni podemos pagar las cuentas”. Ella estudió tres años, “catorce materias”, de la carrera de letras modernas, pero aclara que para los números es un desastre. “Mirá, yo trabajaba 4 horitas en un comercio y después a la tarde cuidaba chicos, entonces podía estudiar bárbaro. Pero después uno entra en los horarios de comercio y ya trabaja todo el día, y vas dejando una materia, y después otra y cuando te das cuenta ya no podés estudiar porque cada día trabajás más y más horas”. Me cuenta que ella nunca antes había militado, “ni siquiera en la facultad”, aclara, “pero acá estoy desde el 98”. “Básicamente nosotros peleamos por la vivienda como un derecho” y luego de un silencio agrega “por la vivienda y el trabajo, porque nosotros queremos trabajar, no queremos los planes”. Después me cuenta de su organización y me aclara “acá todo se decide horizontalmente, acá nadie manda, se vota, si la mayoría levanta la mano, se hace, si no, no”. Después se emociona cuando me cuenta que tienen una escuela de oficios “les enseñamos carpintería, albañilería y derechos. Es importante conocer nuestros derechos, y luchar por ellos. Ese es un problema, nadie conoce sus derechos”. Cuando le pregunto si ellos tienen algún enemigo: “Sí, el Estado… el Estado y los martilleros que nos quieren rematar las casas… nosotros fuimos a hablar con ellos, pero no nos escucharon... ¿qué se puede esperar de gente que no te escucha? Son buitres”.
Horacio es de Catamarca, se vino a los 16 años del campo “éramos distintos antes, no como los chicos de ahora que están todo el día en el ciber, nosotros cortábamos leña, arriábamos el ganado, de todo hacíamos” y sonríe, con una sonrisa amplia y honesta a la que le faltan algunos dientes. Cuando llegó, trabajó en la construcción, y todavía lo hace, a la par de trabajar en la cooperativa del centro vecinal como “naranjita”. “A la tarde trabajo de naranjita, y a la mañana hago trabajo en la construcción, cuando hay algo... es que sino no alcanza”. Él sí había militado, “yo milité en el PST, no sé si lo conocés, claro, sí, estaba Nahuel Moreno, el petiso Paez acá en el SITRAC-SITRAM. Era en la época que estaba Atilio López. Pero después los meten presos a todos, y a la mayoría los fusilan. A Tosco como era muy popular lo sacan, porque el pueblo lo saca. Entonces ellos dicen “ta bién, te sacamos” pero afuera le pegan un tiro y chau”. Después militó en el MAS. También intentó mover a la burocracia de la UOCRA en su tiempo, “pero son todos unos mafiosos, esos”. Y desde el 96 está en el centro vecinal. “Nosotros luchamos por la revolución” me dice mientras me mira de reojo y me pregunta si sé que es la revolución, “mirá –toma un cassette que estaba al lado de la grabadora- ves esta cinta, esta cinta duraría diez veces más si se revolucionara, porque todo sería mejor, porque revolucionarias las herramientas, y los hombres somos las herramientas... todo sería mejor” me dice tranquilo y se queda en silencio como pensando que más agregar, y cuando parecía que no tenía mas que decir agrega “nosotros acá tenemos claro que queremos la revolución, pero no hay ningún partido, son todos muy sectarios. Mirá, una vez vino Izquierda Unida a apoyarnos y marchamos juntos. Pero ahí se notó las diferencias. Nosotros con nuestra banderita y todos los compañeros, ese día no estábamos todos, asi que ponele que éramos 150. Ellos con sus dirigentes que les decían para acá, para allá y los llevaban lejos nuestro. Nunca nos mezclamos. Cuando llegamos a la plaza Velez Sarfield, sus dirigentes separaban a su gente de nosotros, entonces yo me enojé y les grité ¡¿tenemos piojos nosotros?! ¿tenemos piojos? le grite” y se ríe como si fuera la mayor travesura del mundo, “seguro se enojaron” y vuelve a reírse mucho. “Ah, –recuerda- y una vez también vino el Polo Obrero y también con cordones y su “salitas” adelante... son muy sectarios todos, por eso no hay partido”. Me cuenta que él está bien, “yo como todos los días. Pero no me alimento, eh. Es que al medio día como un sandwichito en la calle. Es que si entrás a un bar se te va el trabajo del día, mínimo cinco pesos te sale. Y a la noche como papa con arroz, arroz con papa, papa con arroz” y se ríe despatarradamente, después se pone mas serio y agrega “es que te llenás y decís, que rico, fideos, hasta con manteca los hice, pero estas así lleno, pero no alimentado. ¿Sabés como me gustaría comerme un bife con huevo? bah! yo no, la familia entera, pero no un bife así grandote, uno normal nomás”.
Apagamos el grabador y nos quedamos charlando un rato de política, de cañerías, del frío. Nos damos las manos y me voy pensando que nunca había escuchado tanto la frase “es que no alcanza” en mi vida. Pocas veces había visto el hambre hablar tan sincera y abiertamente. Hoy más que nunca vuelvo a mi casa convencido de que con la revolución todo va a ser mejor, como me dijo Horacio. Todo. O al menos el hambre, y que para ellos ya es todo.
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