miércoles, agosto 24, 2005
Insistencia
En Córdoba sonó el despertador. De pronto la calle es el espacio público por excelencia. La calle es el lugar donde la gente vive, opina, piensa, sueña y lucha. La calle dejó de ser sólo el lugar de los sin techo. La calle es EL lugar.
Desde hace aproximadamente un mes, la Córdoba del cordobaza, de los grandes hitos de la lucha de clase, volvió a vivir, y volvió con todas sus fuerzas. El jueves pasado los universitarios protagonizamos la marcha más grande desde la vuelta de la democracia. Veinticinco mil universitarios ganamos las calles. Pero también las venimos ganando con radios abiertas, clases públicas, obras de teatro, recitales. También los piqueteros decidieron que la calle iba a ser su hogar por una semana, porque el hambre no da para más y con ciento cincuenta pesos... qué se puede acotar. Y los jubilados hoy estaban marchando porque pedían morir con dignidad, de pie, como un árbol, rezaban sus bolantes. Y los trabajadores docentes hace unas semanas. Y los trabajadores despedidos de Cargo (tercerizada de VW) se unen a los estudiantes y estamos luchando juntos por su reincorporación y nuestra (de todos) educación. Y el movimiento de mujeres, también con radios abiertas, porque las pibas se siguen muriendo en los barrios por abortos clandestinos. Y los vecinos autoconvocados pidiendo poder trabajar de “naranjitas”. Y gente común y corriente que se unen con sus vecinos para sacar bolantes preguntando donde quedaron las cacerolas y dicen que están hartos de tanto atropello por parte del poder. Y tanto “y” que queda mal redactado de la insistencia. Pero es la insistencia de la injusticia que todos los días sufrimos. Bien o mal redactado me da igual. Es la insistencia de los que dijimos basta, y eso me alegra, sin ningún giro idiomático ni reglas semánticas.
El desafío: unir las luchas. El desafío: ganar.
El método: asambleas, democracia de base. El método: luchar.
La calle es nuestra, sólo nos falta tomar el cielo por asalto.
Desde hace aproximadamente un mes, la Córdoba del cordobaza, de los grandes hitos de la lucha de clase, volvió a vivir, y volvió con todas sus fuerzas. El jueves pasado los universitarios protagonizamos la marcha más grande desde la vuelta de la democracia. Veinticinco mil universitarios ganamos las calles. Pero también las venimos ganando con radios abiertas, clases públicas, obras de teatro, recitales. También los piqueteros decidieron que la calle iba a ser su hogar por una semana, porque el hambre no da para más y con ciento cincuenta pesos... qué se puede acotar. Y los jubilados hoy estaban marchando porque pedían morir con dignidad, de pie, como un árbol, rezaban sus bolantes. Y los trabajadores docentes hace unas semanas. Y los trabajadores despedidos de Cargo (tercerizada de VW) se unen a los estudiantes y estamos luchando juntos por su reincorporación y nuestra (de todos) educación. Y el movimiento de mujeres, también con radios abiertas, porque las pibas se siguen muriendo en los barrios por abortos clandestinos. Y los vecinos autoconvocados pidiendo poder trabajar de “naranjitas”. Y gente común y corriente que se unen con sus vecinos para sacar bolantes preguntando donde quedaron las cacerolas y dicen que están hartos de tanto atropello por parte del poder. Y tanto “y” que queda mal redactado de la insistencia. Pero es la insistencia de la injusticia que todos los días sufrimos. Bien o mal redactado me da igual. Es la insistencia de los que dijimos basta, y eso me alegra, sin ningún giro idiomático ni reglas semánticas.
El desafío: unir las luchas. El desafío: ganar.
El método: asambleas, democracia de base. El método: luchar.
La calle es nuestra, sólo nos falta tomar el cielo por asalto.
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